Aunque siempre evito hacer honores a la bandera y cuando estoy en alguno normalmente lo estoy pero no con el debido respeto, hace mucho tiempo que no saludo, ni entono el himno porque simplemente no me interesa. Tampoco me interesa que paso un día como hoy de hace tantos años, ni la historia de la nación.
Aun así, hoy soy bien Mexicano. Ah, pero yo no voy al Grito, ni mucho menos saco mi banderita; ni siquiera cuando juega la Selección (vamos ni me interesa); pero me cae que hoy soy bien Mexicano.
Pensé en escribir sobre el tema que el día de hoy sin duda a los medios ocupo a fuerzas de ser un día de memoria obligada, hablar sobre el manejo de la información por los gobiernos, abordar un poco el tema de la cultura gringa y su paranoia, criticar un poco a la policía del mundo.
Me cae que pensé en escribir algo cientos de veces más impactante que un documental de Michael Moore. Si lo pensé.
Pero después me acorde que es la especie humana la que destruye el mundo, la que se jode entre ella misma haciendo gala de una evolucionada estupidez y para colmo se reproduce como virus, fue así como finalmente decidí no escribir tan loable post y mejor simplemente dejar ser a los gringos: gringos; al hombre: bestia y la guerra: seguir.
Unas cuántas muertes de inocentes y no tanto, son simples cifras aceptables en aras de una mejor salud de nuestro planeta. Quizás sea la misma Gaia la que doto de tan basta estupidez al Ser Humano como mecanismo de autoprotección.
Pero no se, aun asi siento que falta algo… ¿Alguien dijo una epidemia? Si, quizas.
Hay noches como esta en las que siento que todas las palabras han sido pronunciadas, que todas las frases hermosas han sido gastadas; que toda oración que pudiera redactar ha sido escrita.
Noches en las que me encuentro que alguien más capturo lo que siento en una verso, una prosa, una historia… ¡O en qué se yo!, en una simple tarjeta proclamando algo sobre ti, sobre mí, la vida o sobre cualquier pretexto nacido del momento.
Noches en las que soy incapaz de hilar un solo reglón con sentido o coherencia, en las que soy presa de la sin razón y criminalmente lo soy sin la mas mínima inspiración. Noches en las que no puedo compartir el menor de mis pensamientos por que resultarían ininteligibles causa de tan grande carencia.
Noches en las que la única solución parcial que encuentro es escuchar, oler, probar, ver y sentir con la sola intención de tratar de capturar para mis adentros; preservar sin poder compartir con el resto del mundo, sin poder contar lo que estaba viviendo justo en este momento.
Francamente me confieso un completo ignorante en cuanto a música y sobretodo en cuanto a opera se refiere, solo sé que siempre he escuchado lo que en mi despierta alguna emoción.
También confieso que Luciano Pavarotti en más de una ocasión logro arrancarme una lágrima (incluso al momento de escribir esto no fue la excepción). Es por eso me permito en esta ocasión hacer un poco de eco sobre el lamentable deceso de este gran tenor.
Donde quiera que este Maestro, duerma y Descanse en Paz.
Aunado a mi dislexia escribir en estado etílico resulta algo un poco imposible. Aunque un post como borrador están en mi cabeza; plasmarlo en el blog resulta más que complicado.
Quizás la relevancia de este post se suficiente como para sobrevivir en mi memoria para posteriormente escribirlo aquí, mientas tanto creo es mejor ir a dormir.
Ah, por cierto un semestre mas para entretenerme se me ha concedido; al fin me pude inscribir.