Me encontraba tranquilamente practicando una técnica milenaria de desprendimiento del alma, acumulando mí fuerza interna para efecto de mejorar mí sintonía con el universo y lograr la perfección de esta mística actividad, cuando llego a mí un cuestionamiento moral que me ha atormentado desde ese momento. Permítanme hacer un alarde de egocentrismo e intentar guiarlos por esta cuestión que tortura mi espíritu.
De un tiempo para acá, cargo mi cámara a las reuniones informales de los compañeros; con el fin de preservar tan gratos momentos en forma digital como evidencia de los buenos tiempos y la enorme camaradería que existe. Así pues, tengo una buena cantidad de fotografías que incluyen viajes, fiestas, escapadas de clase y algunas situaciones similares.
No puedo sentirme no menos que culpable ante el mundo causado por la imposibilidad de compartir con todos ustedes, estas joyas de la naturaleza humana. Fotografías que van desde el típico beodo descansando plácidamente sobre sus alimentos regurgitados hasta gente sobria sintiéndose parte de un programa que tiene como único contenido autoinflingirse dolor para la diversión del espectador.
Como pueden imaginar, cada una de estas fotos son auténticos tesoros del comportamiento de nuestra racional y evolucionada especie. Me encantaría poder mostrarlas al público, pero lamentablemente en este mundo existen miembros inadaptados que alejan la perfección de nuestra hermosa especie, seres que en su vida han probado una gota de alcohol y por decisión propia, lo cual resulta bastante alarmante. Es por estas personas que no puedo compartir tan magnificas imágenes, ya que les resultaría imposible entender en donde radica la belleza de cada toma por jamás haberse encontrado en similar estado etílico o estado de alegría (en el caso de las imágenes donde estamos sobrios).
Aunado a lo anterior, dudo mucho que les resulte en gracia a todos aquellos que alguna vez hicieron lucir menos penoso nuestro alcoholismo que los haga famosos ante extraños.
Eh ahí el dilema, la imposibilidad e compartir ante el mundo un bien que de antemano sabemos le pertenece; pero estoy confiado que un día podrán tener en sus manos esta evidencia de la grandeza de nuestra especie; por ahora solo queda contemplarlas entre los amigos y reírnos a carcajadas por la estupideces que hacemos. Y claro superarnos día a día.
También debo decir que gracias a estas experiencias, su servidor se define actualmente como un fotógrafo amateur sin pretensiones artísticas, solo alcohólicas; si gustan dar una mirada a mi galería pueden hacerlo aquí.
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jajajajaja