Si al final, después de esta vida; existe un destino como recompensa o castigo a nuestras acciones. Mi destino es certero, pues al infierno estoy condenado sin la menor duda.
No por ser malo sino mas bien por pendejo.
Si al final, después de esta vida; existe un destino como recompensa o castigo a nuestras acciones. Mi destino es certero, pues al infierno estoy condenado sin la menor duda.
No por ser malo sino mas bien por pendejo.
Amnésicos de felicidad, almacenando solo lo negativo. Pues así funciona el mundo, lo malo empujando a lo malo.
Es la magia de la memoria selectiva, que funciona de una forma extraordinaria y misteriosa. Que se apoya del condicionamiento pavloviano y así construye nuestra historia.
Olvida las palabras que dije, pues nada es como lo recuerdas o como recuerdo que era.
Creo que ahora si me estoy volviendo loco, lo mejor será quedarme callado e intentar escribir cada momento y quizás así podre conservarlo. No quiero confiar en la memoria.
No se me importa un pito que las mujeres
tengan los senos como magnolias o como pasas de higo;
un cutis de durazno o de papel de lija.
Le doy una importancia igual a cero,
al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco
o con un aliento insecticida.
Soy perfectamente capaz de soportarles
una nariz que sacaría el primer premio
en una exposición de zanahorias;
¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible
- no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar.
Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!Espantapájaros (fragmento), Oliverio Girondo (1891-1967).
Cada quien ve, lo que quiere ver. El tiempo devora todo, trasforma los recuerdos en olvido, cambia a las personas.
Hace unos días, me encontré con aquella chica del bachillerato que despertaba en mí un enorme deseo, nunca fuimos amigos; en gran parte porque su carácter me resultaba por demás desagradable y solo quedo en eso, deseo. Con el tiempo se convirtió en una memoria persistente sostenida por una calentura incumplida, no podía evitar preguntarme ocasionalmente que habría sido de ella. Nos encontramos, ella detrás de una caja registradora, tan diferente; me tomo un instante reconocerla, no pronuncie palabra alguna, no intente saludar; supongo ella me reconoció a mi o no lo sé. En ese instante, se había destruido el recuerdo.
Estoy seguro también he cambiado bastante, no es necesario profundizar demasiado para darse cuenta, basta con ver mi cabello. Unos meses lo deje crecer, por primera vez y aunque desde el inicio me resulto molesto (demasiados cuidados para alguien tan desordenado como), lo conserve y sirvió para descubrir que había vivido engañado, tengo el pelo chino u ondulado (o algo así) y siempre creí que era lacio, engañado por 22 años. Hace poco regrese a mi pelo corto, me gano el calor; para algunos resulto un cambio un tanto radical. ¿Por qué no? Todos cambiamos.
Aunque ocasionalmente, me gusta pensar que yo siempre soy el mismo; que me mantengo fuera del mundo y por lo tanto exento de sus reglas; el avance del tiempo no provoca nada en mí. En gran medida, por este sentimiento de no pertenencia provocado por mi aislamiento, por los mismos sentimientos e ideas repetitivas que han permanecido en mi desde algún tiempo. Basta con leer mi blog, para darse cuenta de ello.
Hace poco tiempo, sucedió algo que cambio en cierta forma lo que veo y como me ven. Mis emociones, mis pensamiento; me hicieron creer que algo no estaba bien en mi; algo era incorrecto; que tenía una mente rota. En cierta forma tenía razón. Un trastorno de carácter epileptogeno en el temporal izquierdo, es el diagnostico, ocasionado en algún momento por una lesión. Veintitrés años de vivir, sintiéndome diferente; causados por una lesión.
Es un alivio en cierta forma, libera la conciencia de peso acumulado; otorga irresponsabilidad; no era yo del todo. Y a la vez, me hace llenar los huecos de hubiera. ¿Cómo sería hoy si no hubiera? ¿Cuánto cambiaria?
Las cosas son como deben de ser, para construir la historia. Un trastorno me marco, tuvo su influencia en mí y me convirtió en quién soy. No me siento resentido, molesto, los hubiera son un ejercicio de ocio, de curiosidad; pero estoy contento con quien soy, como soy. Lo que el tiempo ha traído a mi vida, como lo ha trasformado.
Las memorias que he construido, los recuerdos que he olvidado, las personas que he conocido y conozco, yo. Todo. Forman parte de mí y a pesar de los malos tragos, de que se que se repetirá, no cambiaría nada.
Así es como lo veo y no creo que pueda ser de otra forma. Hoy es mi cumpleaños, 23 años; todo está donde debe estar y ser domo debe de ser, aunque algún momento varias cosas, muchas cosas; las llegue a ver completamente diferente. El tiempo lo transformo.
Felicítame…
Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.
Hombres G – Mi Cumpleaños
Nunca te conocí y por supuesto tú jamás supiste de mí, pero eso no fue ni lo más remotamente necesario para que pudieras escribir lo que yo no pude expresar. Pareciera que me conocías tan bien, mejor que yo mismo en ocasiones y así podías ser tan claro al plasmar mis emociones; mismas que ni siquiera estaban claras para mí.
Me ayudaste a decir lo que sentía cuando me encontraba más profundamente enamorado, a entender que no morimos de amor; me guiaste cuando no sabía qué estrategia seguir, me enseñaste a hablarle a un corazón coraza; a mirar el rostro de la ausencia o del desamor y tantas cosas más. Resumiendo, hiciste mucho por mí; sin ni siquiera saberlo y sin conocernos.
Sin ir más lejos, hace unos cuantos días; de la mano de tus “Canciones del que no canta” descubrí que puedo ser feliz o sentirme feliz, con poemas. Tus poemas, sin dudar y si debiera elegir.
Es por eso, que me siento triste ante tu partida; con el corazón acongojado. Porque ahora no te tendré para acudir a ti en busca de tu ayuda, para poder expresar sin dejo de duda; los sentimientos que hay en mí. Y creo que por ello podrás entender y perdonar, que ahora solo te sepa decir…
Chau Mario, te voy a extrañar.
Mario Benedetti (1920-2009)
Had I the heavens’ embroidered cloths,
Enwrought with the golden and silver light,
The blue and the dim and the dark cloths
Of night and light and half-light,
I would spread the cloths under your feet
But I, being poor, have only my dreams;
I have spread my dreams beneath your feet;
Tread softly because you tread on my dreams…