El hombre como buen ser racional, ha tratado de encontrar la llave hacia la inmortalidad de diversas formas; sin darse cuenta que no existe misticismo en lo que busca y, mucho menos; gran ciencia. La eternidad es tan sencilla de alcanzar, podría muy bien describir aquí algunos de los métodos por los cuales es posible obtenerla; pero la verdad, ese no es mi fin.
Me resulta fácil hablar sobre lo eterno, ya que yo mismo soy una muestra de ello; debido a mi naturaleza me resulto tarea simple conocer los secretos que el tiempo encierra; aunque la verdad llegue más por accidente que por decisión a este estado. Aun así, a pesar de mi conocimiento en la materia, tratar de plantear algunas nociones necesarias para lograr comprender dicho tema; me resultaría una tarea por demás complicada. Es una cuestión de conciencia, más que de conceptos; el entender la inmortalidad.
Debo reconocer que he comenzado a divagar de mas, tratando lo que no me había planteado hablar; eso suele suceder cuando se tiene todo el tiempo del mundo. Aunque creo era pertinente plantear una breve introducción, quizas en un futuro con algo de tiempo pueda escribir un poco mas.
Convertirnos en algo eterno, puede ser el más dulce de los placeres; llenarnos de una enorme felicidad y permitirnos despertar a las verdades del universo, conectándonos con la creación. Es difícil describir tal sensación de forma que sea por lo menos asimilada la idea de que algo así es posible para aquellos que no la han conocido.
La eternidad no siempre es un regalo, en ocasiones es una condena en la que cada bocada de aire resulta la más dolorosa de las torturas. Amanecer cuando sobre ti pesa esta maldición es la señal más inequívoca de que aún queda mucho más dolor por soportar, sin tener ninguna forma de escapar.
El ser eterno también te brinda la posibilidad de meditar cada momento en forma serena, lo cual me ha permitido comprender que a pesar de que hoy mi eternidad se ha convertido en mi condena; jamás renunciaría a ella. Se llega a la eternidad como castigo o como regalo de la misma manera, como resultado nuestras decisiones; de las cuales jamás me voy arrepentir y consciente de ello las volvería tomar sin dudar algún momento.
Hoy estoy condenado, pero confió en que esta no durara toda una eternidad.