Cada quien ve, lo que quiere ver. El tiempo devora todo, trasforma los recuerdos en olvido, cambia a las personas.
Hace unos días, me encontré con aquella chica del bachillerato que despertaba en mí un enorme deseo, nunca fuimos amigos; en gran parte porque su carácter me resultaba por demás desagradable y solo quedo en eso, deseo. Con el tiempo se convirtió en una memoria persistente sostenida por una calentura incumplida, no podía evitar preguntarme ocasionalmente que habría sido de ella. Nos encontramos, ella detrás de una caja registradora, tan diferente; me tomo un instante reconocerla, no pronuncie palabra alguna, no intente saludar; supongo ella me reconoció a mi o no lo sé. En ese instante, se había destruido el recuerdo.
Estoy seguro también he cambiado bastante, no es necesario profundizar demasiado para darse cuenta, basta con ver mi cabello. Unos meses lo deje crecer, por primera vez y aunque desde el inicio me resulto molesto (demasiados cuidados para alguien tan desordenado como), lo conserve y sirvió para descubrir que había vivido engañado, tengo el pelo chino u ondulado (o algo así) y siempre creí que era lacio, engañado por 22 años. Hace poco regrese a mi pelo corto, me gano el calor; para algunos resulto un cambio un tanto radical. ¿Por qué no? Todos cambiamos.
Aunque ocasionalmente, me gusta pensar que yo siempre soy el mismo; que me mantengo fuera del mundo y por lo tanto exento de sus reglas; el avance del tiempo no provoca nada en mí. En gran medida, por este sentimiento de no pertenencia provocado por mi aislamiento, por los mismos sentimientos e ideas repetitivas que han permanecido en mi desde algún tiempo. Basta con leer mi blog, para darse cuenta de ello.
Hace poco tiempo, sucedió algo que cambio en cierta forma lo que veo y como me ven. Mis emociones, mis pensamiento; me hicieron creer que algo no estaba bien en mi; algo era incorrecto; que tenía una mente rota. En cierta forma tenía razón. Un trastorno de carácter epileptogeno en el temporal izquierdo, es el diagnostico, ocasionado en algún momento por una lesión. Veintitrés años de vivir, sintiéndome diferente; causados por una lesión.
Es un alivio en cierta forma, libera la conciencia de peso acumulado; otorga irresponsabilidad; no era yo del todo. Y a la vez, me hace llenar los huecos de hubiera. ¿Cómo sería hoy si no hubiera? ¿Cuánto cambiaria?
Las cosas son como deben de ser, para construir la historia. Un trastorno me marco, tuvo su influencia en mí y me convirtió en quién soy. No me siento resentido, molesto, los hubiera son un ejercicio de ocio, de curiosidad; pero estoy contento con quien soy, como soy. Lo que el tiempo ha traído a mi vida, como lo ha trasformado.
Las memorias que he construido, los recuerdos que he olvidado, las personas que he conocido y conozco, yo. Todo. Forman parte de mí y a pesar de los malos tragos, de que se que se repetirá, no cambiaría nada.
Así es como lo veo y no creo que pueda ser de otra forma. Hoy es mi cumpleaños, 23 años; todo está donde debe estar y ser domo debe de ser, aunque algún momento varias cosas, muchas cosas; las llegue a ver completamente diferente. El tiempo lo transformo.
Felicítame…
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Hombres G – Mi Cumpleaños