Es imposible escribir algo mas, dudando; aunque siempre haya escrito acerca de ello. De mis dudas, dudar de quien soy o que hago; dudar a cada paso; siempre dudar. Pero esta ocasión la duda es distinta, gira en torno a lo que escribo. ¿Estoy libre de consecuencias por mis palabras? Y es una pregunta tan persistente gracias a esas visiones, discernir mis creencias entre mis sueños; apostar por un resultado posible es complicado cuando yo soy factor.
La cordura dicta que la razón comienza a tambalearse, escuchar voces en medio de la nada y completamente despierto; soñar criaturas fantásticas, la obsesión con mi muerte y mi pasado. Todo parece indicar que es el resultado una fragilidad mental, quizás eso sea; finalmente mi mente se sobrecargo de repetirme, viviendo de recuerdos dolorosos y del mundo que creé para escapar a ellos al convertirme en alguien más o al crearme este ser. Quizás solo sea eso, pero tampoco es una respuesta alentadora; pensar que la mente comienza a jugar conmigo no es una idea agradable. Pero ¿existe otra opción?
Sé que existe, pero me niego a creer en ella; atentar contra todas mis ideas y aceptar que el mundo está regido por fuerzas sobrenaturales incontrolables jugando en forma perversa con nuestro destino. Creer, que lo aprendido y negado esta basado en un error solo porque no soy capaz de diferenciar entre lo real y lo imaginario.
Aceptar la demencia como mi condición o el pensamiento mágico, ambos teniendo consigo sus consecuencias sobre mí. Elegir de los males el menos o simplemente elegir no elegir, dejar que nuevamente sea el tiempo que me conduzca por el camino; aunque de concebir alguna de las dos posibilidades ambas tienen un mismo destino.
¿Creer en mis sueños como una representación del inconsciente o como una visión profética? ¿Qué consecuencias tienen mis palabras? Las escritas y aun aquellas por escribir.